Campana de Gauss de los cuarenta

Durante todo este año, aquellos que ya han superado la cuarentena y hablando de edad, todos me han sacado a colación la crisis de los 40. Hoy es el día de mi 41 cumpleaños – reflexiones en voz alta.

He visto a algunos por delante de mi, perder o destruir sus hogares, sus familias, sus negocios o todo junto por una fiebre adolescente vistiendo canas que sinceramente, puedo entender. Mirar atrás y adelante con la misma proyección. Ver que parte de los anelos y deseos que has tenido no están cumplidos y ver como el tiempo hacia adelante comienza a descontar da ansiedad. Comprendo que por un momento, se dé por perdida una vida y falte por delante espacio para hacer todo lo que uno quiso y aún quiere hacer.

Sin animo de dar consejos, dogmas de fe y mucho menos dar lecciones, hoy miro atrás desde la loma de una colina sabiendo que estoy en el punto de equilibrio entre el camino recorrido y lo que espero y deseo recorrer. Puedo mirar atrás y valorar que no todos partimos de las misma falda hacia la loma, ni todos escalan el mismo trecho desde el punto de partida. Yo, personalmente, nieto de jornaleros e hijo de proletarios, creo que arranqué desde nivel del mar, desde “Barado en una Playa”.

Todo generador de testosterona estará de acuerdo conmigo en que son tres las variables que hacen a un hombre estar orgulloso de si y pavonear entre amigotes con alcohol de por medio:

  • Las veces que ha jugado su vida inútilmente y le ha ganado al azar.
  • La cantidad de emolumentos que ha obtenido y tan valorable o más, el grado de endeudamiento alcanzado.
  • Y como no, lo único.

En definitiva: Sobrevivir, Alimentarse y Reproducirse. Todas ellas tienen en común que de un modo u otro dejan ciertas cicatrices.

Más o menos como todos, consumí como un año de vida para comenzar a andar, dos en hablar minimamente, cinco en tener un amigo, quince en tener una novia y casi veinte en meterme en su cama. He necesitado veinticinco en saber defender un sustento y tener treinta para arruinarme por primera vez, perder un amor y saber que significaba ser o hacer el golfo. Con treinta y tres descubrí que había estado absolutamente solo hasta que llego mi primer hijo.

He necesitado el 50% de este tiempo para aprender a ponerme en pie y relacionarme. El 70% para ser rentable a mi mismo. El 80% para aprender a perder y solo en el 10% final tengo el espejismo de que comienzo a tener las manos en el escurridizo timón de mi vida.

Recuerdo momentos que hoy son irrepetibles, las siestas de verano adolescente con el murmullo de las hojas acariciadas por la brisa, sin preocupaciones ni ambiciones. He dormido y lo hago hoy, tranquilo en lo que siento como mi verdadero hogar. Pero me he refugiado como perro mojado en el de otros, me ha mecido el Océano Atlántico, bajo la sombra de las velas con Sol de Otoño, me he despertado en mañanas frías y lluviosas de invierno, buscando la puerta para salir a donde fuese por no saber donde ni como había llegado. Una vez perdí el sueño, atormentado por mil cosas que no tenían solución. He querido, deseado y proyectado dormirme definitivamente viéndome incapaz de salir del laberinto de mis pesadillas. Yo escribí un día, “hoy es el peor día de mi vida”,.. y al día siguiente. “Hoy ha sido peor que ayer”.

– Quizás, una vez perdí la vida, …y la recupere, …o ella me recupero a mi. Aun no lo se!

Quise ser “Pintor de Corte”, me forme en artes, sentí la bohemia y las sensaciones del creador y el transgresor. Como creativo publicitario tuve la posibilidad de tener la mayor de las audiencias desde el mas anónimo de los púlpitos; poner mis palabras a las voces que quise. Mensajes para marcas y productos que fueron parte de la decisión de muchos ante sus dietas o estilos de vida.

– Pegar textos en powerpoints me dio de comer y bien. Fueron quince años excepcionales!

Mi músculo ventricular ha disfrutado y galopado desbocado, unas veces fruto de trabajo, tiempo y seducción, otras de acuerdos mercantiles de noches revolucionadas y oscuras. Lo he hecho en el asientos traseros, en las sillas de mis jefes, en las playas por el día y por noche, en la calle, en los portales de zapaterías y administraciones de lotería y por supuesto en camas. Incluso en aquellas que aun calientes y oliendo a otro me hicieron sitio más de una mañana. Consecuencia de este trajín, se ha fraccionado y ha perdido algunas esquirlas que como cristales azotados por el mar se han ido suavizando y ahora los paso de bolsillo en bolsillo sin querer desprenderme de ellas definitivamente. Quizás es por ello que desde hace tiempo no da muchas oportunidades a los sobresaltos y taquicardias, quizás por ello se alía con la lógica para la toma de ciertas licencias.

– El amor es una sensación no siempre reciproca. Y vivirlo recíprocamente es una de las mejores vivencias. Amor incondicional, amor de adulto.

Tengo mas planes y proyectos de los que puedo abarcar o a los que dedicarles el tiempo que merecen. El tiempo se lo lleva lo inmediato y mientras va pasando dedico poco a los verdaderamente vitales. A los que hoy hacen que mis ventrículos salten y se sobresalten a los que me hacen dormir como león en manada. No es lo que hago lo que me gustaría cambiar, no es lo que ya he hecho, ni lo que no he hecho. Mirando atrás no echo en falta nada por hacer ni nada por cambiar. Todo lo que quiero hacer esta en el futuro y hoy estoy acompañado de con quien lo quiero hacer.

_ Afrontemos otros Cuarenta, con ilusión.

 

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